Búsqueda personalizada

7/11/15

Tótems

Descreían acerca de una barbarie aquellos civilizadores tras la conquista. Una vez que habían alcanzado las orillas, olas despertantes argüían sintomáticas osadías. Y había más sorpresas que descubrimientos; más sobresaltos que hallazgos corrigiendo nauseabundas tropelías de un imperio ingrato.
Desde que han vislumbrado ese cielo no cesan los asombros por aquel pueblo. Desolado, convicto por sus simples pobladores, recrea sueños inconducibles. Y más allá de las colinas, continúa; sobre las mareas se encamina; y bajo soldadescas miríadas perpetúan los miembros arcanos un detenimiento motivante.
Desde que han observado sin merma ni moción, aquellos extranjeros notan que los conquistados no se mueven, no agreden ni se retiran: de pie quedan simulando una cordial aparición. Desde que aquellos conquistadores han caminado sobre el entorno de ese suelo disciernen un colapso, un quiebre ante sus expectativas.
La población pronta a ser conquistada estaba compuesta por centenares de tótems dispersados en la pradera. Inmóviles, silenciosos e impenetrables miraban fijamente hacia la colina, hacia el refugio de los constructores. Sin vida alguna cada tótem simbolizaba un pueblo, un suspicaz grupo de hombres destinando a los conquistadores el espasmo de los milagros al resignarse y regresar, lentamente, premeditando un atisbo de dioses civilizados.

No hay comentarios: