Búsqueda personalizada

18/4/13

Reflejo


Durante las estadías, todo cosmos se reflejaba en él. Este hombre, este cuerpo espejal, llevaba brillos de otros cantos en sí.
Poco a poco, en su andar, las imágenes de otros cuerpos se reflejaban sobre el suyo. Si un perro se le acercaba, si un hombre u objeto, todo quedaba sobre su cuerpo visto. Y no se despedía de las pictóricas recepciones, sino que las acumulaba como si parte de su memoria fuesen. Prefería caminar bajo la noche, cuando nadie lo veía, cuando no podía haber una vasta acumulación de rostros reflejados. Y así se ocultaba.
Cerca de sí, demasiados pensamientos quedaban fuera; aunque sus gestos, indicaciones y miradas se le grababan. Condujo sus pesares hacia lo acechante, sobre la impavidez de sus pasos. Y este hombre reflejante, este hombre de vidrio, resultó acostumbrarse a la soledad de acompañantes diversos.
Poco de sí le resto cuando, equivocado, sale hacia las multitudes y comprueba su asfixiante ritual compreso. El lo desconoce, lo ignora. El gentío indiferente lo plaga con desánimos para continuar su existir haciendo que lo inunden de aguas temblorosas, y cae vidrioso.