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11/4/13

Rapaces


Audaz volar de enigmáticos presarios acuden sobre los terrenos. Nos instauramos donde víctimas descansan, donde pueden ser presas de carnívoros desmanes. Somos lo alto, lo temible, lo arcano.
Suelo ver detrás de las rocas, donde ningún animal queda al resguardo. Soy quien ve los lomos, las cabezas y las tripas antes de ser devoradas. Y quien somete sus garras entre el fango de los depredadores. Algunos animales se retiran, otros aguardan; algunos de ellos quedan, mientras otros desaparecen. Pero suelo verlos, aunque las noches deshagan sus sombras, puedo ver y agarrar.
Convictos animales parecen ignorarlo, desautorizarse. Son quienes caminan o reptan sigilosamente, aunque mi temple sea asesinarlos crudamente y bajo el faro de mis ojos. Colgaré sus cabezas por adentro, en mi estómago. Sus pieles serán retiradas suavemente, y sus ojos, esos malditos ojos serán extraídos.
Audaces volares de enigmáticos, acudimos sin disfraz ni más armas que nuestras garras con el inicio de un corte, de un derramamiento de nuestros picos derrotadores.