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28/2/13

Sol de mares


Sale por detrás aunque su alcance salga por delante, por laterales y arriba. Las musicalidades de su derrota lo incumben en distancias de astros parpadeando su emerger. Las plegarias anochecen desde la primera aurora descalibrando musgos ficticios. Y quien crea temer singularidades donde pacer, habrá emergido para decaerse sobre los mantos de las auríferas condiciones de un aire devastado.
Yo supe que se iría; que nos dejaría, que partía hacia megalómanas construcciones de un rey intimidándolo. Sabía que se iba para volver, para autoconvocarse y salvar del fierro de la noche a cuantas rarezas surjan. El no era otro que el aprendiz de vocales estructuradas en decantar sílabas para apremiar a séquitos de algunas tempestivas marchas por reintegrar. Y se iba.
Pero nada restará intimidándolo como las premuras de invocables letanías en donde podrá fenecer. Los restos del viento sabrán que el mar no vendrá. Los artilleros de los cabos sabrán que el mar no vendrá. Pero más lo sabrá el sol mientras tema perderse y ser volcado para reflejar.