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20/12/12

Absurdo


Que no veas, que no hables ni llames,
son persuasivos trotes de un descalzo caballo balanceándose entre muecas.
Nada podrás sujetar, nada podrás comprender ni realizar
con corridas de pumas recorriéndolo todo hasta teñirte de marrón cetrino.

Que no veas, que no hables ni llames,
es tu juicio.
Nada podrás sujetar, nada podrás comprender ni realizar
es el momento de tus segundos clamándote juzgada.