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4/10/12

Hundir


Caerá desde tu mano, desde la mía, esa floreciente lona escurridiza. Será piso, será suelo, será cohorte de todo cimiento hasta poder restregarla sobre airosos vientos.
Cayendo suele verterse como si catarata fuese donde los agujeros predominarán ejecutándose  prontos a revertirse. Caerá cayéndose, y será aluvión, será hueco y será caída donde podrá enemistarse todo cuerpo por más liviandad que tenga. Los bordes reclamarán airosidades para distenderse desde cuevas donde sólitas estarán; donde cada uno se vea con oropeles de látigo bruñido. El justo medio de la lona estará por acá donde provocarlo sería injusta decisión hasta comprender su anublado esqueleto y factor acumulante.
¡Hasta hartarme comprenderé! ¡Será mi munición, y será mi justicia! Donde caerá la agarraré y podré arrojarla hacia otros suelos, otros dominios, y otras investigaciones. Donde solo estando, servirá. Porque comprometerme podré, y aún así lo haré significando lúcidas iras de una mano que no aferró su lona.
Desafiante, iluso, él tenderá la capa como si deseo fatal fuese, inservible y caótico por presunciones esqueléticas merodeando agujeros con otros vapores ajusticiando. Y podrá distenderla sobre un mural hasta dejarme inquietamente reanudando la compañía de otros aires cayéndolos.