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19/1/10

Carbónico




Esa mujer se inscribía con tinta. Se detallaban sus formas sobre el papel; cada ondulación, y cada rígido fervor con trazos siempre desalineados hasta convertir su figura con tintura.
Unía su cuerpo, lo fundía sobre los papeles siendo único papel este vano libro. Describían sus siluetas la silueta femenil hasta compenetrarse tintúricamente. Y sin rendirse, caía hasta recaer; pero con caídas que no eran vencimientos, sino imploraciones para perdurar sobre la delgada espesura del libro que era biblioteca por mí siempre leída. Y sin caer, y sin recaer, sin vencimiento alguno, empastaba su cuerpo sobre los papeles perdurando a través de longevidades de noches cuando la reconocía, la volvía a ver, la hallaba desde cada trazo por ella dejado.
Fundía sobre mí su retrato. Lo hacía con la levedad de cada movimiento incorporándose para darse con cuerpo, con gestos inmóviles y sensaciones estáticas. Sobre mí, se unía y fundía hasta reincorporarse; hasta darse para que la recordara durante noches con el solo intento de rememorar las caricias sobre ese papel dadas.
Unía fundiendo. Se desencriptaba encriptándose cuando leía, la veía debajo de la biblioteca de ese libro con esos papeles universales donde poder recordarla era acto ceremonial para continuar contra la desdicha de pervivir ensoñado. Con sueños de varias ensoñaciones tintúricas; con ensueños desencriptados con esa tinta hasta poder encriptarlos en recuerdos de noches.
Y sobre mí, sobre el papel. Sobre cada uno de mis gestos y sensaciones; sobre mi cuerpo y sobre el papel. Sobre esa unísona entidad que hizo de mí un papel, una hoja más perteneciendo a vanas bibliotecas sin otros motivos que sus recuerdos.
Y aún la recuerdo, la presiento mientras se desencripta a través de esas tinturas dejadas sobre el papel carbónico, sobre mi piel. Esas siluetas perduran, con la tenacidad de los recuerdos revividos y las reinvocaciones; con la desenvoltura de los reencuentros y la plasticidad del encuentro memorial.
Esa mujer dura debajo de la hoja, debajo del papel. Esas siluetas perduran, como seguirán perdurando, e inmortalmente recordadas, inscripta con tinta, con tinturas dejadas carbónicamente.

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