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30/10/09

Tono implícito



“Ying y yang”.


Explícitamente lo recuerda en blancos y negros patentes. Reviven insinuaciones su emblema tonal; claroscuros, límites: extremos. Aunque simbolice fronteras con nimios despuntes de equilibrio, una estática simbolización resguarda al verlo añejo y eterno.
Pero ni siquiera sus elementos pueden devolverle apenas conformidad mientras persiste su intento, su añoranza para querer revelarlo; verlo tanto quieto como en movimiento: libre. Entonces se presenta adelante, lo observa y analiza. Estudia variaciones para comprender si es que ciertas implicitudes debajo contenga, mantenga. Ve su libertad aquietada, aunque su cautividad respaldada durante siglos de acuerdo a costumbres, tramas educadoras y tradiciones inexorablemente respetándolo.
Pero insiste. Está inquieto, caviloso y dubitante: está contemplándolo. Y lo ve adelante. Lo escruta desde varios aspectos: desde el suyo, y del de aquellos. Y quizás hasta remueva su impasibilidad por no poder hallarlo acertado mientras quieto esté. O tal vez modifique su misma apreciación revolviendo su mirar hasta saberse librepensante con una cuota de tergiversada movilidad.
Se revolucionarán sus sentidos. Verá lo oculto, esoterismos adentro explícitos aunque por afuera inaparentes. Verá su apreciación la fisonomía jamás hallada, ni posible para verificar; porque serán siempre las suyas esas opiniones amparadas sobre ansias revelatorias, audaces.
Nunca podrán contrariarlo, ni oponérsele. Hará un análisis, un decodificado vislumbre sobre esas parcelas inmóviles donde muertos tonos se comparten tan sólo con un punto demostrando el equilibrio ideal cuando la realidad es y será –como lo ha sido- siempre continua, activa, en movimiento perpetuo.
Se resolverá recordándolo asimismo latente y patente, ideal y real. Reconocerá ambivalencias cuando en frente lo vuelva a ver; pero hasta que rememorice, lo recomponga y se establezca analítico como hombre racional atravesando mileños mediante esa atrevida posición.
Será un gris lo que siempre volverá a ver cuando detrás de blancos y negros la mezcla funda la vitalidad oculta del emblema; siendo implícita realidad, aunque explícitamente demasiada ideología demuestre.
Será su recuerdo el esfuerzo por querer descifrarlo, desmitificarlo y ponderarlo como un aprendizaje que solamente a él sirva, retribuya, aunque con tono implícito.



2 comentarios:

Rudy Spillman dijo...

Hola Federico. Finalmente he llegado aquí y ni siquiera sé cómo. Pienso que siempre terminamos arribando a donde queremos llegar. Espero disponer de tiempo que no es el cronológico, para leerte y disfrutar de tus escritos que exigen una concentración especial y una lucidez que en mi caso particular a veces se ensaña con mis neuronas.
Un abrazo, muchacho.

Federico Laurenzana dijo...

¡Bienvenido, Rudy! Grato encuentro. Espero que lo disfrutes, y no te echés de menos.
Un abrazo, señor:)