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1/5/09

De anchas espinas

Atado de pies y manos
no hay cima tal donde encumbrar sus recuerdos libertarios.
El tiempo es llaga en piel lacerada,
y durante futuros todo clavo restriega martilleos enterrándosete;
la arena es suelo que cruje impidiéndote ver estrellas despertando,
y más allá de las tronadas y las rompientes está tu encrucijada, ¿sensata?
Hay quienes lo creen pescado
-atado de pies y manos-,
mientras dejan sus cañas por saberse concluida la pesca.
Hay quienes solamente lo observan,
niño,
anciano,
preso por la simple falta de creerse pez.
¿Atado de pies y manos?
¡Ya no lo creo un hombre!
De anchas espinas su metamorfosis lo destinó libre bajo el agua,
y crucificado sobre la tierra.

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