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30/10/08

Asfixia cilíndrica

Busco una apariencia, una delgada capa en forma de elemento para ocupar. Sin ella nada soy, a nada pertenezco ni a nadie, aunque persistan las distancias y posiciones básicas para ser cuando pudiera. Cilindro esperándote, forma, cilindro abstracto para fundirme entre la posibilidad que me hace existir. Dentro de un vaso ya no cabe tu mirada minuciosa ansiando hallar los puntillismos de fino detalle pictórico, desglose ornamental. El vaso está lleno, ocupado por la totalidad de una forma dada, aunque tal vez sólo por un momento lo esté. Asfixia cada saberme nada cuando estoy a punto de serlo, de estarlo, y parto hacia otra forma donde prestar la silueta circular volumétrica de estaño derretido y elevado hasta terminar en la abertura de qué objeto ocupe. Hay una cama cerrada. Abierta había estado unos minutos hasta que hubo vuelto a su forma cilíndrica, porque rectangular no lo era. Es que se abrumaba con la petulancia de cada rincón que exponían vértices y aristas sin redondez alguna. Cama cerrada, donde estoy, cama de metálico algodón astilloso, aunque no para siempre, hasta irme hacia otra ocupancia, otro elemento para darle con mi forma un retrato íntimo y fidedigno donde con cuanta exactitud pueda cerrarme y quedarme elemental. Una vara, rodando sobre el suelo superficie espumosa y retenente, una vara que es lo que soy hasta que desista ella, o quizá yo. Es que la vara no detiene su ronda pues su inestabilidad grávica la desemboca desde la mesa hasta el fin perimetral. Y no me agrada caerme, deshacerme dentro de lo que ocupo hasta hacerme de nuevo en volátil esperanza de formas ya ahincadas en su objeto de forma inexorable. Me place estar en cualquier elemento al cual pueda darme formal, porque si a nada perteneciera nada sería, nadie quien verme, nadie quien herirme quitándome el único espacio para compartir el mundo, el medio. Vara que se pierde, asiento que la recibe; antes ya he estado en él presente, preguntándole si era posible un hueco dentro o fuera suyo, justo en su contorno. Al decirme que sí, lo ocupé. Es decir que fui asiento cilíndrico donde algunas personas pudieron sentarse. Estar conmigo, de cualquier forma posible, estar conmigo aunque de esto nada sospechen, aunque sobre esto nada les interese a quienes sólo ven en cada objeto a su utilidad desconociendo lo imprescindible que es. Porque sin ellos, yo me hubiera asfixiado, hubiera no sido. De persona a persona, cuando un mundo nos vincule –sea nexo para establecernos como realidad-, sólo yo sabré que ambos lo somos. No sabrás de más personas, de las abstractas por más cerca que pudieran estar, realidad respirándose.

3 comentarios:

anaiv dijo...

Federico, llegué a tu blog porque..¿porque?... pasé de caUsalidad por el club de poetas libres y ahi comenzé a leerlos...a conocerlos un poquito a traves de las palabras.
Leí poco pero lo poco, me gustó, por lo tanto, te visitaré seguido.
Te saluda Anaiv, Argentina

Federico Laurenzana dijo...

Te esperará este blog, entonces, Anaiv. Ya voy hacia los tuyos;)
Un saludo.

anaiv dijo...

Gracias Federico, ya lo tengo enlazado :-), no por quedar bien, sino porque realmente me gusta
Hasta pronto
Anaiv