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11/01/12

Segmentos de águila

Conforman este libro, tres partes. La primera, “Gravitatorio”, es una historia donde la gravedad, falla. En cuestión de resolverla se halla el protagonista con desempeño audaz. La segunda parte es un diálogo hablándose en suma concentración filosófica: “Dialogo”. Y la tercer parte, la abarca una historia en verso, “Segmentos de águila” con velocidad desde una caída partiendo.

25/08/10

Reticular




Red de fibras de metales de minería,
¡atrapás!
Minerales de metales de fibras, ¡atrapan pese ahuecada red!

Redes hacia convicción hasta hartazgo,
red hartada hasta su convicción;
¡convicción invista, hartazgo reticular!

Retículas horadadas por la templada incisión,
y destapadas en redes parlamento.

¡Retículas! ¡Atrapan!
Red que son redes atraparán pese huecos hegemónicos impartiéndose.

24/08/10

Cadena de rocas




Sobre una roca de azulada terminación, están. Sobre, y otras veces debajo están, están y estarán las rocas hasta la completa mimetización del afiebrado alambre; vínculo donde cada roca puede afincarse, unirse hasta la finalización del collar.
Se mueven, se dislocan y se reiteran los movimientos cuando aún no hay alambres para sujetarlos. Se conspiran en caídas, y se retienen durante ascensiones. Se frotan y hasta tuercen sus circulaciones hasta el reencuentro, sólo el hallazgo del alambre donde fingir fundición no escaparía a la unión tan ferrosa con hierros mediante. Y se buscan hasta entrechocarse; y se hallan entrechocándose, hasta ceder ante un viento, frío y sin esperas, hasta que atraviesa las rocas con este alambre ondulado.
Sobre las rocas se tiñe de azul el espeso aire dilatando sus cinceladas hasta la cadena. Intenta horadarla con colores, parece. Trata de poseerla, de reconocerla y hasta de circunscribirla con cada una de sus posiciones colorales hasta depositarlos dentro de la roca. Como si quisiese reposar dentro de éstas, las eleva, las asciende hasta reconocerlas sobre nubes, y bajo éstas; sobre céspedes, y bajo estos, entre, en la atmósfera.
Y se reiteran, se dislocan y se mueven mientras la cadena retiene durante sus ascensiones y conspira en caídas. Sólo hacia, hasta que, solamente hacia los términos del azul airado hasta fundir su esperanza en presente collar.

18/08/10

Pendiente

     

Caen cuando dejados se tuercen,
al torcerse dejado cuando cae.

Torcidos se dejan cuando caer es ley;
es miramiento de disputadores,
es febril vanagloria de discurridores;
es vano es inquieto es caída sobre pendiente su tenaz timbre de abismo.

Aunque, es.
¡Ya nada permanece ni cae!,
mientras ambas manos me sean disyuntiva oportunidad para llevar;
mientras solo trepe toda pendiente conociéndome con torcidos elementos cayendo.

17/08/10

Angulos



Desvarían ángulos donde tras esperas, se anexan. Desde el conocimiento de esperanzas, los reconozco voraces para descifrar sus formas; siluetas cuando éste, ese presente las intuyen.
Es por esto mismo; cualidades para profetizar, capacidades para vaticinar, existente orden preestablecido cuando sus lineaciones convergen y las anticipo formales. Siluetas donde recrean otras; formaciones donde divergencias descreen otras, morfologías vagas excepto por la intuición de conocerme librado. Libertario. Libre, y descendiendo desde escalas sin visión, y pudiendo verme para duplicar dichos mirares hasta reconocerme espectador de ángulos. Y creo poder acercarme, poder malear cada ángulo hasta acelerar el proceso que ante mí seduce mediante sus abstracciones y sencilla vista.
Y mientras existen ángulos que se desplazan con cierta velocidad; y otros la desean y verifican, a la vez. Y ahí estoy, con esa punta, ese puntal hasta que forme un triángulo. Uno solo. Tres ángulos solamente, es decir, sólo estos con algunos segmentos.
Será por esto mismo; bajo las mismas condiciones y delante del mismo órganon atento, que podrán diseñar el siguiente estadío donde nueve ángulos de a tres formen otros triángulos, doce en total. Y con cuatro más, un cuadrado pueda hacer para culminar la premonición, el vaticinio que sin oráculos se hace y deshace para presenciar una pirámide.
Será donde poder ver las limitaciones, difícil resulte. Donde fronteras se disuelvan, y planos haya; salvo el interior y el exterior, encierro y libertad. Cuando pueda desprender sus ilusiones y utopías, esperanzas y más desesperanzas.
Será donde podré verlas aquietadamente, y cuando las podré espectar sin mayores contratiempos recordando anexiones de ángulos siempre entre siluetas.

12/08/10

Elogios desencontrados



Creaciones despuntan y alzan;
cimas, astas riñendo hallazgos ante un vacío, un artilugio.

Las hincan, las reproducen.
Ambos, hacedor y espectador, mellan hasta saberse decorado de la misma materia hecha.
La reproducen, la hieren con afiladas intenciones con reproductores hincamientos
hasta saberla banalidad en contra,
contra sí,
contra hacedor y espectador.

Ambos y el artilugio inhallablemente se encontraban frente un dicterio,
una razón que sabía de palabras, sus silencios;
que sabía del silencio este desencontrado elogio de creaciones en vacíos.

11/08/10

Invisible espacio




Cada ilusorio espacio desaparece detrás de la puerta. Desapareciendo merma su aptitud para desenvolverse, aligerarse y hasta desplazarse mediante tenues, quebrantes pasos. Y desde la última apertura, encerrado permanece; y aislada –plenamente utópica- su aparición.
Detrás de éste, aunque no por demasiada distancia, ahí está. Ahí donde se retiene, se vigoriza austero y ajeno, aquel espacio. Y a pesar de conocerlo, de haberlo visitado y hallado disconforme, ansían asimilase; aunque por nimias dichas, aunque por abundantes razonares.
Delante de éste, pese a vanas excusas, ahí están. Aunque sin poder verlo, palparlo, verificarlo siempre ahí se hallan los individuos alineados para presenciar otras demandas, otras cuestiones sobre apariciones prolongadas y nulas. Porque, quizás, ese espacio donde poder revivir airadamente sea eterna estadía, y jamás, nunca, marcha con desgracias donde huecas sortijas ofrezcan una muestra sin quien las obtenga. Y sin poder asirla (penetrar ese espacio), desaparece, aunque habiendo aparecido antes, habiendo sido retoño donde sopesar sus juicios haya sugerido culminar y olvidarse.
Pero ya creen, por mirar la cerrada pared y el invisible espacio, en la plena desaparición de su sino.
Detrás y delante de la puerta habían quedado algunos cuando había iniciado mi búsqueda de huecos, y espacios, donde ubicar puertas no fuese una inoperante posibilidad.
Delante y detrás podrían haberme obnubilado, y jamás vencer mi labor. Podrían haberlo hecho, o no. Aunque sí, por siempre, la invariabilidad de ese espacio donde se iniciaban mis búsquedas para amurallarlo y desaparecerlo. Y, mientras, lo hacía y rehacía, lo obturaba y lo reveía; y sólo una puerta –sin cerradura- quedaba.
Lo hacía por ellos, hasta quedar conforme; lo rehacía por las puertas y sus estados de poca visión; lo obturaban las revisiones mientras sólo aquel portal sin cerradura quedaba sin llaves. Y, mientras, quedaban por detrás y por delante esos espacios presentando grandilocuentes cierres; respetos desaparecidos con invisible oportunidad.

19/01/10

Piedad





Tránsitos suponiéndose perspicaces asediaban corduras;
cuerdas falaces, mentiras infundamentables.
Tránsitos suponían abarcando sensateces;
razones sin comprobación,
razonamientos sin comprobarse provistos de relativismos.

Transitaban desde allá, y desde acá;
emparejaban juicios desváricas búsquedas inhartables.
Transitaban desde acá, y desde allá;
desparejos por inciertos por desprovistos por irreconocidos.

Aunque, ¡verdad!
Verdades son las realidades por relativas,
verdades son las ficciones por relativas;
y siempre piedad todo transitar inquietántemente buscando.

Carbónico




Esa mujer se inscribía con tinta. Se detallaban sus formas sobre el papel; cada ondulación, y cada rígido fervor con trazos siempre desalineados hasta convertir su figura con tintura.
Unía su cuerpo, lo fundía sobre los papeles siendo único papel este vano libro. Describían sus siluetas la silueta femenil hasta compenetrarse tintúricamente. Y sin rendirse, caía hasta recaer; pero con caídas que no eran vencimientos, sino imploraciones para perdurar sobre la delgada espesura del libro que era biblioteca por mí siempre leída. Y sin caer, y sin recaer, sin vencimiento alguno, empastaba su cuerpo sobre los papeles perdurando a través de longevidades de noches cuando la reconocía, la volvía a ver, la hallaba desde cada trazo por ella dejado.
Fundía sobre mí su retrato. Lo hacía con la levedad de cada movimiento incorporándose para darse con cuerpo, con gestos inmóviles y sensaciones estáticas. Sobre mí, se unía y fundía hasta reincorporarse; hasta darse para que la recordara durante noches con el solo intento de rememorar las caricias sobre ese papel dadas.
Unía fundiendo. Se desencriptaba encriptándose cuando leía, la veía debajo de la biblioteca de ese libro con esos papeles universales donde poder recordarla era acto ceremonial para continuar contra la desdicha de pervivir ensoñado. Con sueños de varias ensoñaciones tintúricas; con ensueños desencriptados con esa tinta hasta poder encriptarlos en recuerdos de noches.
Y sobre mí, sobre el papel. Sobre cada uno de mis gestos y sensaciones; sobre mi cuerpo y sobre el papel. Sobre esa unísona entidad que hizo de mí un papel, una hoja más perteneciendo a vanas bibliotecas sin otros motivos que sus recuerdos.
Y aún la recuerdo, la presiento mientras se desencripta a través de esas tinturas dejadas sobre el papel carbónico, sobre mi piel. Esas siluetas perduran, con la tenacidad de los recuerdos revividos y las reinvocaciones; con la desenvoltura de los reencuentros y la plasticidad del encuentro memorial.
Esa mujer dura debajo de la hoja, debajo del papel. Esas siluetas perduran, como seguirán perdurando, e inmortalmente recordadas, inscripta con tinta, con tinturas dejadas carbónicamente.

13/01/10

Estamos




¿Adónde vamos yendo de dónde venimos?
Vámonos yendo de donde,
hasta sabernos viniendo.

Vamos viniendo,
yéndonos volvemos;
vamos viniendo hacia donde estando seguiremos partiendo.
Un parto donde estamos,
una partida donde podremos irnos sabiéndonos volviendo.

¿Adónde vamos, de dónde venimos?
Vámonos yendo,
vámonos viniendo quizás entre el último parto extremadamente verbal.
Adónde vamos, de donde venimos:
estamos.