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12/8/17

Desaparición

Deteniéndose ante la esfera, ante el mundo, un océano murmura. Inquirires de las aguas dicen, y desdicen, imposibilidades por descender.
Es que no hay tormentas; no hay sol. No hay luna. No hay vegetación, animales ni ser vivo alguno. Los desafueros de los fructíferos cambios reinan sobre otras cosmogonías. Y las afrentas, lo bélico, rinde pesares hasta glorificarse.
Aproximándose ante el mundo, hay vientos que mueven rocas. Ellas dicen, y desdicen, sobre los suelos, que no habrá jamás anquilosamiento alguno, que no habrá destiempo ni existencia; sino, tan solo, arena y piedras que correr.
Entonces, las mareas no desafían caerse hasta lo profundo de interminables rocosidades andando. Ellos, los océanos, no incurren de ninguna forma. No descienden, no ocultan. No asfixian.
Sin embargo pocas gotas serían necesarias. Porque pocas gotas darían forma a las rocas, para marcar, para detallar, el símbolo de la extinción.

5/8/17

Círculos entre puertas

Arrugas de un sol débil, sometían. Aquel hombre tal vez fuera el último y, desconocidamente, vivía en una habitación circular.
Ignorando sus años, nunca había visto la puerta de la pared. No había observado la abertura, cuando con un sopor inusitado decidió abrirla. Al atravesar su umbral, se halló en un pasillo circular rodeando la anterior pieza. Y comenzó a caminar hasta encontrar otra puerta.
Avanzando abertura tras abertura, vio innumerables pasillos, todos circulares. Y la póstuma puerta se abrió. La cruzó. Y se situó en una pieza cuadrada.
Aquel espacio disponía de cuatro aberturas; una sobre cada pared. Y lo intimidó un océano vespertino con mareas sin vientos; deteriorando más aún, su magnitud optativa.
Aquel hombre notaba, por su transitar, ningún ser humano más sobreviviendo. Aquel hombre lloró su pánico; aquel hombre retiró su viaje y ahí se quedó obturado por sus dudas hasta morir temiendo los círculos.

29/7/17

Agua hielo

 A veces timbres lejanos adhieren un brutalismo adverso. A veces ascienden; a veces descienden. Pero el sonido, ese murmullo, es grito fenecido ante brazales de agua.
Mientras la gélida montaña agrupa cielos de muerte, el temido entorno es lecho, colmillo desafilado frente a elucubraciones por venir. Es que circunrodea a la montaña, medallas de desenlaces auspiciativos, renglones de coartadas redundantes. La rodea, aguas heladas aunque no sólidas.
Derritiéndose durante su eterno entumecimiento, hacia abajo se dirige. Licua sus bordes cada descenso haciéndose líquida, mezclada con los ríos, mezclada con los bríos de las astucias.
Y murió, y se deshizo.
Sin embargo, cada parte de su compostura sonó. Sin embargo, cada una de sus iniciales cantó hasta ahogarse, la montaña de hielo, bajo profundidades ensoñadas.

22/7/17

Variando frecuencias

En torno a los sujetos, un brío cosmológico acertará impresiones vagas. Acertará diversidades, acertará merodeos en sus frecuencias, en sus percepciones.
Cuando presagios de embustes paganos arriban a cada uno, todos ven objetos en el mismo sitio, bajo los mismos criterios, bajo el mismo rótulo. Y, tal vez, al presenciar lo mismo, dirijan, sus conocimientos, un delgado rayo hacia sus arterias coagulando.
Es que mantienen, entre ellos, la misma frecuencia; deviniendo, así, un mismo dato para todos.
Pero al olvidar la pauta de cada uno de ellos, la frecuencia muta. Admiran diferencias ante sí. Sin embargo, aunque todos pueden recordar el unísono, admiten disimilitudes.
Pero aún así, ven un elemento imparcialmente. Ven una puerta, ven su umbral, ven su color. Y la cierran, impiden sus alternancias. Impiden el asombro.

15/7/17

Inquietud

Derraman, oriundas apreciaciones, tratativas márgenes de zumbidos cláustricos. Asiente el remanso, inquieta un terremoto, en el mismo espacio cognitivo.
Náuseas de gravedad, fijaciones perdurables, atienen claves de cifrados conectados. Y un terremoto es ballena táctil cuando deviene, y un remanso purifica volubles acciones de merodeos. Mientras la espera por unificar hechos consume al remanso, éste detonará, éste calificará sinnúmero de sensaciones libertariamente sofocando.
Pero, hay un terremoto; pero, hay un remanso. Ambos en el mismo espacio desasen los quiebres de percepciones. Y se ve, y se habla, según maneras de caóticas miradas.

8/7/17

Tres representantes

Longevidades arcanas, erigieron un grano de arena ejemplificando un hombre, una roca tallada imitando un hombre y una montaña de roca con forma de hombre. Remotos pasados, optaron por esas tres obras, esos tres elegidos. Y el rito, sus cúspides para mantenerse elevadas, reñía, y atraía, sumisiones de líderes estupefactos.
Conformando una línea recta, atuvieron varios mitos. Conspirándose ajenas, revolvían, retenían y descuidaban sus destinos; ya que al alinearse y, disponerse con altura impredestinable, lo establecían por siempre.
Detonando superficies sublineales, en torno se construían hogares desde el inicio de los movimientos orbitales. Creían en la comunicación de tres magos que, con tres hechizos elevaran decisiones sacrificiales. Y hasta creyeron, hasta fundamentaron que esas rocas representaban, cada una, un hombre y con verosimilitud.
Durante eternidades colapsaron las comparaciones y, al caer las tres rocas y, al formarse siendo una sola, una abarcando al resto, vieron un simple hombre horizontalmente.
Las rocas siempre lo fueron, las rocas siempre significaron, un mero sólido unido.

1/7/17

La hoja infinita

Tajos sobre un mismo plano: tozudez de líquidos inquiriendo subrepticiamente. Sobre la hoja, sobre la hoja y su planta; sobre el verdor celestino de su piel. Y, a una imprudente altura, asomándose, vulnerablemente.
Si hubiere sucedido frío, sería una hoja de cristal; si hubiere, en cambio, hilvanado los trascenderes con altas temperaturas, sería perteneciente a los estereotipos sin maquinación. Entonces, ella, exhausta, decidió desprenderse, decidió sobrevolar a escaza altura hasta abandonarse sobre los suelos.
Mientras otros objetos tenían tolerabilidad amplia; ella, mientras pudo resistir bajo la lluvia, lo hizo. Pero el escalón de las diferencias no siempre resuena con insectos, sino desplazando elementos.
La hoja, cicatrizada, danzó quieta, e infinitamente, descomponiéndose con sus tormentos.

24/6/17

Dos frecuencias

Cabe la misma frecuencia en todos los seres humanos. Emanación a ultranza, equivaliéndose bocanal: rincones añejos.
Frecuencia insípida, frecuencia voladora, es vibración invisible más allá de ambivalentes recodos. Y surge frente a cada uno siendo sus habitaciones, sus letreros y sus perennidades. Pero se presenta una variación: la frecuencia cambia hacia otra.
Las casas desaparecen; los parques, los vehículos; cielo y tierra. Y, en esa nueva frecuencia, todos ven una puerta, la misma, todos la observan por más que no quieran abrirla.
En el detenimiento contemplan la totalidad de la aparición. En el aquietamiento; en el anquilosamiento, la ven prohibida, solo permisible a quien portase una llave, una herramienta diminuta. Aunque completamente visible dentro de otra frecuencia, la anterior. 

17/6/17

Conceptual

El fenómeno es arbitrio:
el objeto varía según su idea,
la idea varía según su objeto:
un concepto, herido, carcome falaces claves, sin asociaciones.

Cuando pertenezca a nadie, idea y objeto, habrá una espera,
un detenimiento fenomenológico.
Cuando el vínculo, aguardado, lastime veracidad, habrá una variación por vez
y un destino. 

9/6/17

Detrás del universo

Veo dinámicas constelaciones,
veré su desaparición.
Veo conglomerados de espías penitentes rociando el último día con luces,
veré su desaparición.

La noche es cauta para quien se desvela;
requiere ese sol anochecido,
requiere una andanza sin pasos de cuanta mera infiltración se adosara.

Veo el universo.
Y veré su error, un sincero cosmos demostrándose disfraz;
y detrás una realidad,
detrás del disfraz a quien oculto lo domina.