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24/6/17

Dos frecuencias

Cabe la misma frecuencia en todos los seres humanos. Emanación a ultranza, equivaliéndose bocanal: rincones añejos.
Frecuencia insípida, frecuencia voladora, es vibración invisible más allá de ambivalentes recodos. Y surge frente a cada uno siendo sus habitaciones, sus letreros y sus perennidades. Pero se presenta una variación: la frecuencia cambia hacia otra.
Las casas desaparecen; los parques, los vehículos; cielo y tierra. Y, en esa nueva frecuencia, todos ven una puerta, la misma, todos la observan por más que no quieran abrirla.
En el detenimiento contemplan la totalidad de la aparición. En el aquietamiento; en el anquilosamiento, la ven prohibida, solo permisible a quien portase una llave, una herramienta diminuta. Aunque completamente visible dentro de otra frecuencia, la anterior. 

17/6/17

Conceptual

El fenómeno es arbitrio:
el objeto varía según su idea,
la idea varía según su objeto:
un concepto, herido, carcome falaces claves, sin asociaciones.

Cuando pertenezca a nadie, idea y objeto, habrá una espera,
un detenimiento fenomenológico.
Cuando el vínculo, aguardado, lastime veracidad, habrá una variación por vez
y un destino. 

9/6/17

Detrás del universo

Veo dinámicas constelaciones,
veré su desaparición.
Veo conglomerados de espías penitentes rociando el último día con luces,
veré su desaparición.

La noche es cauta para quien se desvela;
requiere ese sol anochecido,
requiere una andanza sin pasos de cuanta mera infiltración se adosara.

Veo el universo.
Y veré su error, un sincero cosmos demostrándose disfraz;
y detrás una realidad,
detrás del disfraz a quien oculto lo domina.

2/6/17

Concordancia

Pleno derrumbe;
lo sostenible cuesta,
lo gravitatorio se irgue.

Constante subyugación;
mientras cada arenal cae, se eleva ese verde cemento hacia las praderas del tiempo.

Incesante monosílaba;
cuando nadie atiende,
cuando nadie oprime su carencia, teme fracturar su caída.

Arenas, ¡huellas con lustre te han marcado!
¿Serás materia sólida?
¿Serás abismo de superficie?
¿O serás siempre grano entre grano?

26/5/17

Erosión

Pareciendo una vegetación exótica, un tótem se erigía donde apenas se podía permanecer intacto. Se disponía entre montañas; se verificaba, se rehacía, cada parte era restituida sin olvidar sus límites.
Aquél se hallaba en el centro de varias montañas. Las sierras eran su entorno y, más allá de cálculos oblicuos, despertaba, un desaferrado horizonte, luciéndolo imperecedero.
Luego, con el transcurso de las décadas, la innoble osadía de las erosiones, decrepitó cada montaña, cada cerro; y en el tótem revivían hasta desfocar, instaurar y congeniar mayores dimensiones, más altura, más grosor.
Quienes lo hubieran librado sobre ese llano, prontamente lo olvidaron. Quienes lo hubieron dejado en ese sitio, velozmente lo habían desechado ignorando sus cualidades. Ellos no habían notado en ese tótem a su inmortal, a su Dios.

20/5/17

Sonido vital

Retumbaba ese sonido dentro del hueco de mis tímpanos. Declaraba ser fiel, aunque desigual, y mortífero, aunque indispensable.
Durante esos tiempos, cuando estuve anquilosado, inactivo, desarrollaba representaciones vanas: cuerpos airados compilándose dentro de un letrero. Durante esos tiempos, cuando estuve ensimismado, adoraba el silencio hasta que devino, sin contenerse, hasta que se instaló –él mismo- en cada tímpano.
Supe existir. Temí. Experimenté cada diferente sonido aplicándose en las plataformas de cada oído. Aislé el pavor. Resumí aventurarme, y, el murmullo, aquel canto, se retiró.
Así, no soporté las sorpresas, ni el mundo de las longevidades ni mi tiempo. Así, ya sin sonido, tumbé una piedra, hallé una fosa; y, al arrojarme, la inactividad espantó toda oición.

13/5/17

Conversión

Añejo, sus hojas sostienen las ramas que, a su vez, proyectándose sobre el eje, el tronco, permiten la osadía de recuperar abstenciones mareáticas.
El sol perdura en su posición para derretirlo. Es dramático; es ligustre; es raizario, y lúgubre. El sol lo maniata, encubre cada uno de sus silbos, terminales ociosas con tiempo de penurias. Pero lo ve irse, jactarse de razonante y devuelto sobre la tierra.
Es que ya es un hombre, una persona, aquel árbol. Y camina, y corre hacia el lago. Se arroja dentro y sujeta aguas de penosos recorridos. Se arroja y presenta adminículos idóneos para iluminar. Es que ya es hombre, aquél; es que ya cuecen, sus brazos, ebulliciones contra la liquidez. Pero insiste en ser sólido, en ser acuático y branquioso.
Es que ya es un pez, aquel árbol, aquel hombre.
Al haber nadado se ha convertido en pez, simbolizando, así, la inconsistencia del más adaptado. Aunque mayor sobreviviente; aunque mayor disfraz perentorio.

6/5/17

Profundidades

Emergía hierro desde las profundidades cavernosas. Cada tallo ferroso punzaba y, durante horas, se elevaba más y más.
Símil a la vegetación, el metal se suspendía al atravesar la superficie terrestre. Superaba en altura a los árboles, sus troncos y frutos. Y lo superaba, asimismo, en muertes; es que el hierro asesinaba; y no solo animales, sino también hombres.
Para eso mismo, para hincarse bajo la piel y revolver los interiores, la ferrocidad era veloz. Audaz. Sagaz. Prometiéndose hilvanar cortejadas abejas, zumbaba, emitía un sonido que anticipaba su ataque. Los hombres lo notaron y, bajo sus cabezas ya no hubo órgano que funcionase.
Y había sido aniquilada toda la población, y no restaba hombre, mujer o niño.
Y se había formado una figura de ser humano con algunos hierros. Nadie hubo para apreciarla; nadie para adornarla. Y ante los pacíficos ademanes para culminar las guerras, los hierros lo habían hecho. Lo habían hecho, pero asesinando a todo ser vivo.

29/4/17

De sombras

Cuando las noches cubrían los espacios, los días prometían resignarse. En aquel horizonte, bajo aquel cielo, y sobre aquella pradera.
Varios habíamos compartido las sombras producidas, causadas por los árboles y montes. Habíamos designado un tropel de suficiencia; es que, mientras estábamos bajo ellas, teníamos cuerpo. Cuando nos refugiábamos bajo las sombras, nuestra corporeidad era vista, era percibida; aunque por nosotros solamente. Y si íbamos hacia la luz, donde la claridad apremiaba, no éramos vistos, ni sentidos.
Pero luego, ahora, todo participa de oscuridades. No hay ni habrá luz. Se ha desterrado; se ha fugado detrás de las lunas y debajo de las nubes.
Pero luego, desde que nada es invisible, todos añoramos las luces; donde había tratados silenciosos e intimidades guarecidas.

22/4/17

Reverso

Arboleaba cierta vegetación blandiendo en la oscuridad. Cierto árbol, cierto vegetal. Arboleando identificaba la separación entre ambos mundos.
Desde que había sido plantado, residían, sus hojas y flores, bajo tierra. Las raíces, enarcadas, proliferaban entre los vientos donde el rocío se acercaba, se alejaba, y desaparecía.
Desde que había sido plantado, humeaban, sus semillas, a poca distancia; siendo ubicadas apenas milímetros de sus segregantes.
Y la justificación, y el motivo, había sido permanecer bajo las sombras, alejadas de toda luz. Y aunque urgía la necesidad humectal de las raíces, por más agua requerida, se blandían entre tenuidades solares ciertos rocíos, ciertos respiros.